Los Naranjos de Sevilla

Inglaterra y las naranjas sevillanas.

Hace unos meses en el prestigioso periódico inglés “The Times” aparecía una noticia hablando de los naranjos de Sevilla. Concretamente de los naranjos amargos de los Jardines del Alcázar, de donde se recolectan sus frutos para ser enviados como regalo a la Reina de Inglaterra, quien los disfrutará en forma de mermelada de naranja amarga.

Esta tradición de enviar naranjas del Alcázar a la familia real inglesa la instauraron Alfonso XIII y María Victoria de Battenberg en los años 20 del siglo pasado.

El origen de  palabra “ mermelada “ puede venir del francés  “mar-malade” ” la enfermedad del mar “.

El escorbuto, enfermedad común entre la tripulación por la falta de vitamina C, hacía estragos entre los marineros y la confitura de naranja sustituía a la fruta fresca durante las largas travesías oceánicas.

Se calcula que son unos 40.000 los naranjos de Sevilla, plantados a lo largo de sus calles y en parte de sus aproximadamente 1000 hectáreas de jardines públicos, convirtiendo a Sevilla en la ciudad del mundo con más naranjos ornamentales en sus calles.

Ahora bien, esta especie de naranjos de Sevilla (citrus aurantium ) producen una naranja, agria, cuyo sabor si la probamos directamente del árbol es repugnante. (Es posible ver a algún turista cuando la naranja está madura probarla con curiosidad y comprobar por qué no son comidas por los sevillanos).

Como llegan los Naranjos a Sevilla

El origen de la naranja está en China, donde tradicionalmente es un árbol de buena suerte y durante las celebraciones del Año Nuevo Chino naranjas y mandarinas forman parte de la decoración de las casas.

Es muy probable que fueran los romanos los que trajeron las naranjas a la península ibérica, sólo tenemos que pensar en la leyenda en la que Hércules, fundador mitológico de Sevilla, roba las “manzanas de Oro”, es decir las naranjas, del Jardín de las Hespérides.

Será el Duque de Wellington, en el marco de la Guerra de la Independencia en el siglo XIX, quien pondrá de moda en Europa la mermelada de naranja amarga de Sevilla.

Aprovechando esta nueva moda, los escoceses de la naviera Mc.Andrew (por mediación de su directivo Mr. Cunningham, quien llegó a poseer importantes naranjales) fueron los primeros exportadores de nuestra naranja amarga a Inglaterra, utilizando para ello la infraestructura con la que contaban para el transporte de minerales.

Desde el siglo XIX hasta hace unos años, las naranjas de las calles y jardines de Sevilla cuando estaban maduras, es decir en enero, febrero, eran recogidas por grupos de operarios y trasladadas a empresas locales que se encargaban de su preparación para ser exportadas al Reino Unido (Inglaterra sobre todo y también Alemania y Francia) para la elaboración de la famosa mermelada de naranja amarga a la que tan aficionados eran y siguen siendo los británicos.

De hecho, aún hoy en día, esta ciudad es conocida en Inglaterra por sus naranjas.

En los supermercados y tiendas de alimentación británicas en las etiquetas de las mejores mermeladas pone: “Made with Seville oranges”. Y en tiendas de delicatessen se venden las naranjas importadas de Sevilla como productos de lujo.

Curiosamente aunque  Sevilla es  la principal productora de naranja amarga para producción de mermeladas  en España, es muy difícil encontrarla en los bares y restaurantes de la ciudad como desayuno tradicional, consumiéndose sin embargo  de forma general en Inglaterra.

¿Qué hacemos hoy en día con las naranjas?

Aclaramos ahora que actualmente los frutos de los árboles del casco urbano no son recomendables para la elaboración de productos alimenticios, ya que recogen el plomo y otros elementos contaminantes del aire, pero es que además existen normativas de la Unión Europea que no lo aconsejan, por lo que hoy en día este fruto recogido es empleado para perfumes, esencias, y ahora como productoras de metano para generar electricidad para la depuradora de la empresa pública de aguas EMASESA.

Ahora bien, por supuesto que alrededor de Sevilla hay magníficas plantaciones aunque lo cierto es que en los últimos años la exportación de naranja amarga ha descendido notablemente.

La naranja excelente se exporta entera.

Las buenas se parten en cuartos y se les extrae el zumo, y las cortezas son sometidas en barricas a un proceso de fermentación en salmuera parecido al de la aceituna, estas cortezas se exportan en ese estado.

Otra posibilidad es que al zumo obtenido se le añaden las cortezas cortadas en distintos tamaños y se obtiene la pulpa, que es la base, tras la cocción con azúcar y agua, de las mermeladas, este producto puede también exportarse o ser utilizado por las fábricas locales (La Vieja Fábrica) para su propia producción y exportación del producto ya elaborado.

Las partes desechadas y las naranjas de mala calidad son prensadas para la obtención de aceites esenciales, y aún los últimos restos son molidos para piensos para ganado.

De sus flores, hojas y frutos se obtienen aceites esenciales y perfumes.

El vino de naranja se obtiene por la fermentación del zumo y las cortezas de naranjas amargas más azúcar y agua.

Su cáscara es también utilizada en el proceso de producción de la ginebra Beefeater.

Durante nuestra visita monumental disfrutaremos de un paseo por los jardines del Alcázar, así como una visita a la Catedral, con su Patio de los Naranjos y un paseo por Santa Cruz. Los naranjos de Sevilla serán grandes protagonistas de este paseo.

Una receta para hacer mermelada de naranja amarga de Sevilla

Es importante utilizar naranjas de cultivo ecológico, ya que también vamos a utilizar la piel.

Ingredientes:

Naranjas amargas

Azucar

Agua

1.-Lavamos bien, si hace falta con un cepillito y pelamos las naranjas, sacando solo la parte naranja de la piel. Hay cortadores especiales, pero si no lo tenemos, con un pelador de patatas o un cuchillo afilado, también vale. Hay que tener mucho cuidado en no llevarse la parten blanca, que es la que amarga mucho. Luego cortamos la piel en finas tiras y lo guardamos. Se puede utilizar toda la piel o solo una parte, según gusto. Cuando más piel utilizo, más intenso será el sabor.

2.-Después quitamos toda la parte blanca para que solo quede la carne de la fruta.

3.-Las semillas las guardamos para poner los en una fuente y cubriendo los con agua.

Tanto a las piel como a la pulpa añadimos agua para que no se seca. Aproximadamente por cada 500 gr 0.33 ml de agua. Si hemos hecho esto por la mañana, podemos por la tarde seguir, si no continuaremos el día siguiente para dar a las semillas tiempo de soltar la pectina que nos ayudará a espesar la mermelada

4.-Ponemos en una olla el líquido de las semillas, la piel y la carne troceada de las naranjas y pesamos todo. Le damos unos 20 min de tiempo de cocción. Despues lo pesamos y añadimos el mismo peso de azúcar, puede ser blanco o de caña.

5.-Se hierve aprox. 30 a 40 min, teniendo mucho cuidado que no se queme, ya que tiene el azúcar y empezará a espesarse.

6.-La mermelada estará lista cuando poniendo un poco de ella en un plato a los 5 min adquiere una textura ideal para untar.

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