La partida de ajedrez

La influencia musulmana en la península ibérica

Los rasgos culturales que definen a España y Portugal, se los debemos en parte a los musulmanes que se asentaron en estas tierras hace más de 10 siglos. Numerosos hábitos y costumbres de Al-Ándalus se han convertido en tradiciones muy arraigadas en la península ibérica.  

Fueron numerosos los juegos de mesa que los musulmanes trajeron a Al-Ándalus, gracias sobre todo a sus relaciones con Oriente Próximo y con Persia. Por ejemplo tenemos el alquerque que es el antecesor de las damas, el nardo que es el antecesor del  Backgammon. Se sabe que las clases populares jugaban sobre todo a juegos de tablas y de dados.

El origen del ajedrez

El shatranj o ajedrez de origen persa, fue introducido en la corte de Abderramán II(siglo IX) por el poeta y músico Ziryab desde Bagdad. El ajedrez es un juego de guerra y estrategia militar, y practicándolo, el noble andalusí demostraba la inteligencia,  el carácter táctico y estratégico para la batalla. Era un juego para militares y para príncipes, y con él, aprendían a refrenar sus impulsos y saber ganar una batalla. Podemos diferenciar que el ajedrez era para la clase alta, intelectuales andalusíes, mientras que el resto de juegos eran practicados por el conjunto de la población

La partida entre Alfonso VI y Abenamar

Tenemos constancia de partidas históricas de ajedrez, por ejemplo en el 1078 Alfonso VI baja con un gran ejército a conquistar Sevilla, porque este año Sevilla se retrasa en el pago de su tributo anual.  El rey acampa con sus huestes al otro lado del Guadalquivir, y entonces Abenamar que era visir del rey Almutamid,  se le ocurre una estratagema para evitar que ataque la ciudad. Manda fabricar entre los artesanos sevillanos, el más maravilloso tablero de ajedrez que pueda imaginarse , utilizando nácar, maderas odoríficas, con figurillas de marfil e incrustaciones. Entonces pasa al campamento del rey, le deja ver el ajedrez, y Alfonso VI se enamora de él . Seguidamente, Abenamar le propone jugar una partida, pero con una condición;  que si gana Alfonso VI,  se queda con ese tablero tan valioso,  pero si gana Abenamar, él le va a pedir algo que el rey tendrá que cumplir. La partida se lleva a cabo, y Abenamar gana. Y el rey muy enfadado le pregunta:

  • ¨ ¿Y ahora que deseas Abenamar?
  • ¨Una cosa muy simple majestad, se os paga vuestro tributo y retiráis al ejercito de Sevilla y os volvéis a Toledo¨. Y así ocurrió, el rey no conquistó Sevilla, aunque si recibió parias del rey Almutamid.

En la actualidad, este juego que los musulmanes introdujeron en Europa está reconocido en 156 países como disciplina deportiva.

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