LAS INSCRIPCIONES LATINAS DE LAS PUERTAS DEL SECTOR RENACENTISTA DEL AYUNTAMIENTO DE SEVILLA.

Cuando pasamos por el Ayuntamiento de Sevilla solemos hacerlo sin reparar en la decoración de su fastuosa fachada de estilo renacentista-plateresco que mira a la Plaza de San Francisco, y es muy posible que ni siquiera se haya dado cuenta usted de que las puertas de madera tienen inscripciones en latín.

Pues bien, combinando extractos de diferentes versículos de algunos capítulos de libros bíblicos (Ezequiel, Sabiduría, Salmos), el artista que las labró las puertas del Ayuntamiento de Sevilla nos dejó un mensaje muy interesante, sobre todo para quienes ostentan responsabilidades dentro del edificio; es decir, en el gobierno municipal.

Aunque las tarjas o cartelas originales en madera fueron repuestas en época moderna, hoy exponemos los textos tal y como están escritos, así como su interpretación clásica.

Puerta sur renacentista de acceso al antiguo Apeadero

Texto a la izquierda.

(Sic) PRINCIPES INIQVITATES ET RAPINAS INTERMITTITE ET IVDICIVM ET IVSTITIAM FACITE SIT STATERA VRA IVSTA ET DEVS IVSTVS ERIT VOBIS DICIT DOMINVS.                                                                                                      

EZEC(hielis) · CA(pitvlvm) · 45

“¡Príncipes! Haced que paren las injusticias y los robos (rapiñas) y obrad con recto juicio para que la balanza sea justa y Dios será justo para vosotros, dijo el Señor.”

(Traducción atribuida a don José Gestoso).

Texto a la derecha.

(Sic) IVDICES TERRAE QVIA NON CVSTODISTIS LEGEM IVSTITIAE NEQVE RECTE IVDICASTIS DVRISSIMUM IVDICIVM APPAREBIT VOBIS.                                                                    

 SAPIEN(tia) · 6 · CA(pitvlvm) · 6

“Jueces de la Tierra, puesto que no custodiásteis la ley de la Justicia y no juzgásteis rectamente, un juicio sumarísimo habrá para vosotros.

(Traducción atribuida a don José Gestoso).

Puerta sur-este renacentista de acceso al antiguo Apeadero

Texto a la izquierda.

DOMINE QVIS HABITABIT IN TABERNACVLO TVO AVT QVIS REQVIESCET IN MONTE SANCTO TVO QVI INGREDITVR SINE MAQVLA ET OPERATVR IVSTITIAM QVI LOQVITUR VERITATEM IN CORDE SVO QVI NON (F)ECIT DOLVM IN LINGVA SVA QVI NON FECIT PROXIMO SVO MALVM ET OPPROBRIVM NON ACCEPIT.

Continúa el texto a la derecha.

ADVERSVS PROXIMOS SVOS AD NIHILLVM DEDVCTVS EST IN CONSPECTV EIVS MALIGNVS TIMENTES AVTEM DOMINVM GLORIFICAT QVI IVRAT PROXIMO SVO ET NON DECIPIT IN PEQVNIAM SVAM NON DEDIT AD VSVRAM ET MVNERA SVPER ICNOCENTEM NON ACCEPIT QVI FACIT HAEC NON MORIETVR IN AETERNVM.                                                                                      PSALMUS 15 (14). David.

“Señor, ¿quién habitará en Tu tabernáculo? ¿O quién descansará en Tu santo monte? El que entra sin mancha, y obra justicia, el que habla verdad en su corazón, el que no trae engaño en su lengua, el que a su próximo (prójimo) no hace mal, ni contra sus próximos recibe oprobio, reducido es a nada a su vista el maligno, glorifica a los que temen al señor, el que jura a su próximo y no lo engaña, el que no dio su dinero a usura ni recibe dones sobre el inocente. El que hace esto, no morirá para siempre.”                     

(Traducción del cronista don Diego Ortíz de Zúñiga en su obra “Annales Eclesiásticos y Seculares…”)

                                             

                                       

Origen de la construcción del Ayuntamiento de Sevilla

La  celebración en Sevilla de la boda del Emperador Carlos V con su prima, la princesa Isabel de Portugal en 1526, suscitó la necesidad de crear unas Casas Consistoriales acordes con la relevancia de la ciudad que era la cabecera del comercio con las Indias, en un momento álgido de influencia del nuevo movimiento cultural europeo, el Humanismo del Renacimiento. De hecho, su decoración exterior utiliza un repertorio de imágenes que pretendían reforzar la vinculación de la ciudad con el imperio de Carlos V (exaltando sus virtudes) así como con Hércules y Julio César en su pasado clásico como Híspalis.

Hasta entonces, Cabildo Capitular y Cabildo Eclesiástico habían compartido espacio en las dependencias del antiguo Corral de los Olmos, una antigua construcción mudéjar que estaba ubicada en la actual Plaza Virgen de los Reyes.

El gran arquitecto cántabro Diego de Riaño realizó las trazas y dirigió hasta 1534 las obras del nuevo edificio de dos plantas, adosado al desparecido Convento Casa Grande de San Francisco. Otros prestigiosos colegas suyos le sucederían hasta 1566.

El piso bajo se distribuye en torno al Apeadero, la Sala Capitular Baja, el Juzgado de Fieles Ejecutores y la Escalera. En el piso alto se encuentran la Sala de San Fernando (antiguo Antecabildo Alto) y la Sala de Gobierno (Sala Capitular Alta).

Pero el proyecto que ocupa el ángulo sur-este del edificio quedó inconcluso, fue modificado, y finalmente recibiría el añadido neoclásico del ala oeste y del sector nor-este en el siglo XIX según diseño de Balbino Marrón y Demetrio de los Ríos, una vez desaparecido el convento franciscano.

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